sábado, 24 de noviembre de 2012

Salir a comprar ropa

Te abren el vestidor de golpe, te desesperas y te tapas con lo primero que encontras a mano.
"¿Te quedó bien gordi? ¿Te ayudo con algo? ¿Como te fue ese talle?" Es como si a todas les enseñaran a atender en la misma clase, seguramente les dan un libro con las mil y un frases que siempre repiten. Bonitas, su pelo es hermoso, se visten siempre bien, pero atienden todas muy mal.
Después de sufrir el shock incurable que te producen al abrir la maldita cortina el vestidor de golpe, se dedican a "halagarte" como pueden: "Te queda divino", "Ese color te queda re bien con tu piel", "Queres probarte el otro color". Enserio.... ¿Que me queda divino? O vos sufrís un gran problema de drogas o yo no tengo la más mínima idea de lo que está pasando en esta dimensión. La miras un poco disconforme y le pedís que te pase otra cosa, tratando de comunicarle lo más cordialmente posible que lo que te acabás de probar te queda horrendo, apretado, el color es desagradable, no te gusta, en fin, te lo estás probando por compromiso. Es más, vos fuiste a buscar una camisa para poder salir esa noche, pero ellas te hacen llevarte la remera, el pantalón (que con esa remera queda supuestamente re bien y SE RE USA), unos zapatos que van justo con el color de los botones de la camisita y obvio el cinto que hace juego con los zapatos. Y ahí vos terminas endeudada y para colmo ¡Disconforme!
Nunca voy a saber si todo esto lo aprenden en un lugar o solo son robots automatizados por alguien escondido en alguna parte del local. Pero en fin, a ellas, las sufrimos todas las mujeres.


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