Terminar es terminar, nada de idas y vueltas.
"Fin" un concepto que muy pocas personas sabemos distinguir. Cuando nos encontramos leyendo un libro solemos ansiar a más no poder saber el final, que pasa con los personajes, que sucede con ese amor entre los dos principales, cómo se resolvió el misterio, si tuvieron uno o dos bebés, etc.
Al volvernos fanáticos de una saga de películas o libros solemos meter todas nuestras expectativas en el final, crear nuestro propio final o hasta proyectamos imágenes de la lectura en nuestra mente. Nos entregamos en totalidad a la lectura o trama.
También sucede con nuestras canciones y CDs favoritos, pueden terminar en minutos, pero al presionar replay podemos volver a deleitarnos y descubrir detalles que la primera vez no notamos con claridad. Podemos volver a disfrutar una y otra vez de ello.
¿Pero qué sucede con las relaciones?
Muchas personas se piensan que las relaciones sentimentales son reutilizables cual botellas de plástico o bolsas de supermercado. No, no se puede volver el tiempo atrás después de todo lo que pasó. No es sano, no es coherente, no esta bueno. Mucha gente trata de volver luego de haber terminado... ¿No entienden que cuando algo termina, termina? El fin es el fin. No es un final a elección como los de esos libros que vas eligiendo que hacer una y otra vez para así descubrir las demás posibilidades.
Con las personas no es así, somos imposibles de arreglar, somos rompibles ... Al igual que nuestras relaciones.
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